68° aniversario de la Reforma Universitaria – G.E. Boero

* Charla realizada en la Facultad de Ingeniería, Universidad Nacional de Córdoba, 15 de Junio de 1986.

Compañeras y compañeros, yo estoy muy contento de poder esta noche estar nuevamente con ustedes y estar en este histórico recinto de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Córdoba, y de que estos encuentros sean vísperas de contento que sean nuestras banderas, comenzando por la azul y blanca y terminando por la de nuestra juventud, las que ornamentan este salón.

En el recuerdo de este aniversario, lamento que sean estas únicas banderas las que se hallan presentes, no cuando yo hablo, que eso es la intrascendente, sino cuando se celebra este aniversario, del hecho cultural más importante de la América Latina, como fue la Reforma Universitaria. Yo quisiera hoy referirme a las causas, a las connotaciones sociales y políticas, del año 1918; a los hechos y a los antecedentes que determinaron que la juventud de esta vieja ciudad virreinal protagonizasen lo que se llamó a lo largo y a lo ancho de América Latina, la Reforma Universitaria de Córdoba.

¿Qué expresó aquél movimiento? ¿Qué expresó aquella juventud? Aquella Juventud expresó el advenimiento de un tiempo nuevo, el advenimiento de un nuevo país, donde la causa popular había vencido, después de muchos años al régimen oligárquico, al régimen minoritario, que era expresión de la dependencia nuestra de los intereses del exterior.

Habían pasado 28 años desde el 90, de aquella irrupción popular de las mayorías de nuestro país que fue derrotada por la fuerza de las armas, pero cuyos principios, cuya presencia, cuya exigencia no quedó relegada en el proceso histórico y emergió en el 16 con el triunfo del radicalismo, en una nueva forma, con un nuevo país, de una nueva participación, de una nueva economía, de una nueva relación de Argentina con el mundo, de un nuevo tipo de justicia, de un nuevo tipo de vigencia de los derechos y garantías de a constitución Nacional. Esta ebullición que se exterioriza en al revolución del 90 y que se institucionaliza en el proceso electoral del 16, tiene en la cultura su reflejo y su concreción en la Reforma del 18. Esta Reforma Universitaria, que no solamente significa un nuevo planteo de Universidad, una nueva concepción del contenido y la metodología a imperar en el seno de las aulas, sino también que significa una nueva concepción del pías, de la América Latina, de la relación de nuestros pueblos, de la unidad de nuestros pueblos, para salir hacia delante; forjando una nueva realidad.

En esto hay diversos matices de pensamiento entre los hombres que conocemos en forma individual, que protagonizaron el hecho de la Reforma del 18. Pero hay en realidad el nacimiento de un nuevo tiempo, el nacimiento de un nuevo tiempo, el nacimiento de un pensamiento nuevo, la masificación de viejas inquietudes, en marchar hacia delante, que era estar pisando el umbral de un nuevo tiempo histórico para nuestro país, para la América Latina. Y esto fue así, se inicia en el 18 la etapa que culmina haciendo de la Universidad Argentina la Universidad vanguardia de toda la América Latina. Tras el impulso de la Reforma Universitaria, la Universidad Argentina es el faro intelectual de Latinoamérica. Generaciones y generaciones de latinoamericanos se inspiran a partir de entonces en las enseñanzas que se les transmiten a que reciben personalmente en nuestras facultades. Se crean nuevas Universidades, que tienen prácticamente una vida totalmente inspirada en los postulados de la Reforma Universitaria, como es la Universidad de La Plata, la Universidad Latinoamericana por excelencia.

Hay un avance científico de la aplicación tecnológica aplicada a nuestra producción, que se ilumina con la reforma como es la Facultad de Ingeniería Química de la que luego sería U.N. Litoral. Su delegado organizador Gabriel del Mazo; sus hombres importantes, José Babini, se crea la U.N. Litoral, se crea toda una Universidad que por definición es reformista; se crean los institutos de cultura latinoamericana; se desarrollan las ciencias, los museos de ciencias naturales. Es otra Universidad, es toro mensaje. Es Alejandro Korn irradiando filosofía nacional, es una medicina basada en los grandes maestros de la medicina que eran los hombres de una profunda conciencia de la medicina nacional con un contenido social.

Nace al mundo otro mensaje, ese mensaje que se exterioriza en Córdoba a través de mentes, de estirpes lúcidas como los Orgaz, donde anida el nuevo pensamiento de la Reforma, el Socialismo, la responsabilidad social, los nuevos derechos sociales, las instituciones jurídicas, con Arturo Orgaz; el nuevo concepto de la medicina que había tenido tantos antecedentes en esta ciudad de Córdoba, con Jorge Orgaz, que termina por florecer con Gregorio Berman, médico de Córdoba, médico de la Revolución Español. Es un nuevo país, es un nuevo pensamiento que se abre alo largo y a lo ancho; y los estudios antropológicos con Ambrosetti, con tantos otros; es un país que comienza a redescubrirse, revalorizarse, a reconocerse nuevamente, es un país profundamente comprometido con los avances del mundo, un país comprometido con el avance social, un país que reconoce como esencial la extensión universitaria. Sacar la Universidad hacia fuera, de estos viejos y anchos muros que tan cerrados habían estado durante siglos, abrirlos hacia fuera, llevar los beneficios, los resultados, la investigación, la preocupación de la Universidad al seno del pueblo, la Extensión Universitaria; y hacer de uno de sus postulados de compromiso social más profundo la solidaridad obrero-estudiantil; a entrar con un criterio revolucionario de la cátedra por concurso, de la participación de los estudiantes en el gobierno de la Universidad.

Esto en el 18 parecía que rompía con todos los moldes, toda la estructura de la enseñanza, era realmente una blasfema frente a los clásico, a lo péstero; al pasar que un estudiante participe de un Consejo Directivo, que un estudiante participe en un Consejo Superior, ¡esto era ya el fin!, decían los viejos de la enseñanza, el fin de la enseñanza Universitaria.

Más de 60 años demoraron en llegar estas ideas a la vieja Europa, en decepcionarse en la Europa no hispana donde habían llegado en la década del 30 los postulados de la Reforma Universitaria, donde la FEU, una federación de estudiantes españoles universitarios había hecho suya sus banderas allá en la época de la república; recién muchos años después, más de 20 años después, en la segunda post-guerra, llegan a la Universidad de Europa los principios de la Reforma Universitaria, como una actitud revolucionaria, 60 años después que en nuestra Córdoba, que en esta Córdoba. Entonces hoy es necesario analizar y profundizar que la valoración de toda esta actitud, de toda esta rebelión, llena de ideas, llena de programas, llena de propuestas, para ver que históricamente la juventud del 18 fue la expresión, fue el portavoz de un mundo nuevo, que no estaba encerrado en los muros de la Universidad, tuvo la sensibilidad de expresar a un mundo nuevo que estaba en la nueva organización de los trabajadores, en la nueva organización de los chacareros, en la nueva organización de un país donde las mayorías exigían una participación, donde las mayorías elaboraban y producían ideas nuevas, para dar forma a un país nuevo. Hoy estamos casi 70 años después. Como en aquel entonces, el viejo país ya no da respuestas.

Hoy tenemos nuevos problemas, hoy necesitamos nuevas soluciones, nuevas ideas. Hoy quizás no podamos nosotros repetir mecánicamente el mensaje y los postulados de los años suprema inapelable del valor de los hechos humanos, vemos que 70 años después, los principios, los postulados de la Reforma Universitaria están vigentes, se concretan, los reformistas nos reunimos; y quines combatieron toda la vida la Reforma Universitaria aceptan las postulaciones, las condiciones planteadas por los estudiantes de 1918. Nunca hemos tenido como aliada la fuerza nacional ni extranjera.

El movimiento que se ha encarnado a través de la organización estudiantil, de centros estudiantiles, federaciones regionales y FUA, ha sido combatido ha sido ilegalizado, ha sido puesto por fuera de la luz, por diversas fuerzas, todas ilegales, todas al servicio de intereses de minorías; en cada amanecer del país emergen nuevamente las banderas de los reformistas universitarios. Hoy están normalizando las Universidades de todo el país y en todos los estatutos, más o menos, con mayor o menor fuerza, pero en forma innegable, están presentes los postulados de los estudiantes del 18. En el gobierno de la Faculta, en el gobierno de la Universidad, en la organización de la extensión universitaria, por los menos en la proclamación de la solidaridad obrero-estudiantil, por lo menos en el contenido de la enseñanza, en muchos lados se ha avanzado; también los no-docentes se integran en el gobierno de la Universidad, están vigentes sus principios, muchos ya tienen aceptación universal; el concurso; algún tipo de periodicidad de cátedra, la obra social, la asistencia de los estudiantes a clase, todo va concretándose no solo en Argentina, sino en toda América Latina y también ya en los países de la vieja Europa.

Entonces nosotros vemos que quizás la reforma sea el anticipo no solo de este escrito universitario, estas medidas universitarias, sino que la Reforma puede ser (nosotros pensamos que lo es, y se lo queremos dejar en este aniversario sembrado a ustedes, planteado a ustedes) el anticipo de una nueva relación cultural del mundo, donde el mundo nuevo que es el tercer mundo, deja de recibir los mensajes, las instituciones, y las valoraciones del viejo mundo, y comienza a emitir, a formular, concretar su mensaje, su valoración a todo el mundo, incluso al viejo mundo donde ya no llegan los principios de la Revolución Francesa, a nuestras playas; donde ya no llega el socialismo de Europa, sino donde los principios de nuestra Reforma Universitaria llegan a las suyas, como alternativa, como futuro, como superación de una realidad y donde comienza a revertirse una relación en la historia contemporánea del mundo, donde las mayorías de los pueblos que estamos en el Tercer Mundo comenzamos proyectar un nuevo tipo de vida, un nuevo tipo de convivencia, un nuevo tipo de valoración de las relaciones entre los hombres y de sus valores.

Nosotros que creemos en el de cada hombre, de cada mujer, en su capacidad creadora y realizadora, nosotros que creemos en la democracia y en consecuencia respetamos a las mayorías como conductores de un proceso social de los países y de la humanidad, vislumbramos en esta Reforma del 18 el comienzo de una nueva etapa, a partir de la cual, desde lo que se llama la periferia, de los que se llamaba marginales, comienza a irradiarse la fuerza, el pensamiento, los valores de una nueva etapa de la humanidad, y debemos seguir nosotros, entonces, hoy, desarrollando y profundizando esa nueva etapa, en primer lugar en nuestro pueblo, afianzando la convivencia democrática.

Es necesario que los compañeros puedan estudiar; es necesario que los compañeros tengan acceso al libro y al aula, a las obras ya agotadas y muy pocas veces reeditadas, porque no se acuerdan, en una sociedad de consumo, de Deodoro Roca, de Gregorio Bergman, de Saúl Taborda, del propio Mazo, de Rafael Alberti; de los grandes iniciadores del pensamiento de la Reforma; de Alfredo Palacios, de José Ingenieros; ¿cuántos de estos autores vemos nosotros en los escaparates de las bibliotecas? Ninguna. ¿Qué vemos nosotros? Libros traducidos, cultura enlatada, cultura importada; nos alejamos de nuestras raíces, y nuestras raíces no son las viejas raíces, nuestras raíces son la nuevas raíces, del pensamiento del mundo; pero no es negocio editar esto; esto no se estudia; lo moderno es estudiar el último libro americano, el último libro francés, el último tratado soviético, esto es lo moderno. Lo antiguo, lo infructuoso es leer nuestros viejos amanecer, a ellos debemos entender, debemos nosotros llevar a esta Universidad, cuna de la Reforma, a invertir parte de su inexistente presupuesto en la revisión de estos libros, en ediciones grandes, en ediciones simples, sencillas, económicas, para que puedan estar en la biblioteca del especialista, en las bibliotecas populares, de los barrios, de los centros de estudiantes, de los sindicatos, para que pueda incrementarse y desarrollarse la luz que comenzara a encenderse en 1918; por que es la luz de un nuevo proceso, de un entendimiento, con sus limitaciones; claro, no es un dogma, lo importante que es una posición antidogmática, lo importante que es una posición abierta, que llama a construir el tiempo nuevo, que llama a construir una América Latina integrada, que adquiere vivencia y fuerza en la obra de un Ugarte, en la obra de un Ingenieros, que adquiere fuerza.

No debemos permitir, que se nos separe de nuestras raíces culturales, para proyectarnos hacia delante, n una nueva concepción de la historia del hombre, de la solidaridad, eso es lo trascendente, lo fuerte, lo imparable del mensaje de 1918. Hoy estamos en otra encrucijada y vivimos el agotamiento de un viejo modelo, agotamiento de un viejo sistema, hoy vivimos el agotamiento del modelo de la generación del80. Hoy vamos mas allá de las divisiones partidarias intrascendentes, que en nuestro país cada vez hay menos trabajo; que en nuestro país en forma relativa con nuestro crecimiento demográfico, cada vez tenemos menos habitantes, que Argentina, país de recibir inmigrantes, se transforma en país del cual emigran sus propios hijos y esto tiene que hacernos reflexionar, que estamos ante un cuadro, que cierra una experiencia, que es necesario abrir una nueva etapa, que es necesario reformular un nuevo país, que esta nueva etapa, este nuevo país no lo podemos abrir con los valores del viejo país, de la etapa pasada, porque esos valores han terminado.

Hoy debemos los argentinos que tenemos la inmensa suerte de habitar un territorio que tiene autoabastecimiento alimenticio, autoabastecimiento energético, de recrear un nuevo tipo de conciencia. Hoy tenemos que plantear cosas tan avanzadas que espanten tanto a los viejos como aquella participación de los estudiantes en el gobierno de la facultad y en el gobierno de la Universidad. Hoy tenemos que estructurar una nueva respuesta. Hoy ya no podemos asegurar a quienes estudiar en esta casa de Ingeniería, poder trabajar como ingenieros en nuestro país; ni como ingenieros, ni como arquitectos, ni como químicos; todo aquel viejo país y todas aquellas viejas relaciones están terminadas de forma irreversible.

Hoy tenemos que formar hombres íntegros en estas aulas con alguna especialidad y asegurarle a esta juventud un país donde poder vivir como hombres íntegros, aplicando algunas veces sí y algunas veces no su especialidad.

Hoy tenemos que retomar el sentido y el contenido de los planes de estudio de las Universidades, que ya no se trata de crear contingentes especializados en alguna actividad. Hoy se trata de formular jóvenes integrados para la convivencia, para la formulación de un nuevo país, esta es la gran tarea; éste será el gran egresado, no el que sepa más de computación o de radioactividad, sino al que sepa más de convivencia, de participación, de solidaridad, de armonización, de concretar un nuevo tipo de vida y de relación en nuestra tierra, de Argentina, de América, del tercer mundo, del mundo. Esas es nuestra meta casi a los 70 años de 1918. No tomar aquella luz para mirar hacia atrás sino tomar aquella luz para seguir alumbrando hacia delante, hacia nuevas etapas, hacia nuevas realidades, donde superemos algunas viejas rémoras, separemos el divorcio entre los físico y lo psíquico, donde superaremos el divorcio entre el trabajo manual y el trabajo intelectual, donde nos demos cuenta de que un joven que no sepa manejar sus manos, tiene coherentemente un cerebro disminuido, tiene un cerebro deformado, por un enfoque parcializado, por no tener una práctica integradora, que tenemos que tomar en los viejos pensamientos, por ejemplo Simón Rodríguez, aquel revolucionario preceptor de Bolívar, que creía necesario la enseñanza de la albañilería, de la carpintería, de la herrería, de la jardinería, que tenemos que convencernos de que quien no sepa manejar un serrucho es un inculto, como quien no conozca a Beethoven; que quien no sepa pegar un ladrillo es un inculto como quien no haya leído las memorias del Gral. Paz; que tenemos que ir a una conformación, a un desarrollo integral de la personalidad teórica y práctica, para plantarnos en el mundo como una fuerza protagónica, teórica y práctica, de un nuevo hombre, para construir un nuevo mundo, de un hombre más completo, mas equilibrado, para construir un mundo más completo, mas equilibrado, que es inmundo más solidario, que es inmundo más justo; que tenemos que superar arbitrariedades fundamentales en materia del acceso a la salud, y la educación, que la salud y la educación tienen que ser herramientas de justicia de liberación de los jóvenes que viven en los sectores sociales más postergados, y que a través de la salud y de la educación, no vale reproducir la arbitrariedad social. Ya no puede haber salud de primera y salud de décima, que no puede haber educación de primera y educación de décima; que debe haber una igualdad en la salud y la educación para todos los integrantes de la sociedad que debemos alumbrar un nuevo tiempo.

Entonces los jóvenes hoy tienen que pensar que no todo se hizo en el 18, que no sólo hay que tratar de realizar lo que se planteó en el 18, sino que todo lo hermoso, lo posible, está por delante, está por hacerse, que la época del oro no esta en el pasado, que la época de oro está en el porvenir, que hay que empujar, que hay que organizarse, en el disenso, en el pluralismo, en la unidad de los grandes objetivos trascendentes, comunes que la integración que va entre la teoría y la práctica, entre el trabajo manual y el trabajo intelectual, que va entre la tarea científica, hoy se habla porque están interesadas las grandes multinacionales, de cómo desarrollar la enseñanza del dibujo, de la pintura, de la música, donde liberar la creación de la mente, darle dimensión al cerebro del hombre, darle otras connotaciones; esto no es lucrativo, en esta sociedad de consumo, que rige, y da las pautas para cada una de sus actividades de nuestros días, pero esa fuerza que tenemos para integrar todas estas actividades tenemos que tenerlas para integrar, APRA saber disentir, acerca de nuestras disidencias intrascendentes y de nuestras coincidencias trascendentes y de nuestras coincidencias trascendentes ara hacernos saber cómo escribir un mensaje para la gran mayoría de nuestro pueblo, cómo escribir un mensaje para la gran mayoría del Tercer Mundo, cómo sumar, cómo integrar, cómo organizar la marcha del gran contingente vencedor en la medida que articulamos a la inmensa mayoría.

El personaje protagónico en la historia, es el pueblo, las individualidades pueden cantar pueden enunciar, pueden profetiza; pero quien realiza, quien concreta, quien escribe el libro de la historia es el pueblo.

Entonces nosotros debemos tener la capacidad de armonizar, de sumar, de articular a ese gran protagonista del tiempo nuevo; creo que si asumimos este gran y maravilloso compromiso, creo que si logramos afianzar una convivencia democrática en Argentina, que permita el derrocamiento de la dictadura en Chile, que permita la pronta democratización en Paraguay, que permita el mantenimiento de la convivencia democrática en Uruguay, que permita la no interrupción de un proceso constitucional en Bolivia, estaremos jugando en la hora actual, concreta, aquí y ahora, al proceso de la democratización de la América Latina, indispensable para la organización del pueblo, para el dialogo del pueblo, indispensable para que intercambiemos opiniones comunes, para que recordemos pasado y proyectemos nuestro futuro como hoy, indispensable como hoy; si sabemos hacer eso, si sabemos trabajar en los grises, porque no todo es blanco y negro, como en época de dictadura, lo que en época e democracia es época de matices de grises, de saber sumar los más claro, para combatir o desplazar lo más oscuro, tenemos esa confianza, que tienen el albañil cuando comienza a cavar la tierra, más profundamente y con más trabajo cuando se trate de hacer los cimientos para un edificio más alto y más perdurable.

Si tenemos esa confianza en el futuro, que nos permita asumir los compromisos del presente, estamos a la altura de nuestro tiempo, no nos quedamos en la expresión del deseo, seremos los constructores del comienzo del tiempo nuevo, de los cimientos de un tiempo nuevo, no sabemos nunca si podremos llegar a que altura del tiempo nuevo, pero es importante saber que estamos avanzando, en el sentido de tiempo nuevo, seremos entonces nosotros continuadores reales, trascendentes, de aquello que hincaron un camino en 1918, el gran acontecimiento cultural de América Latina, como se ha denominado y que será en el futuro; las próximas décadas, los próximos siglos, cuando se lo estudie, el fenómeno que comenzó a revertir las relaciones entre los viejos y los nuevos pueblos del mundo.

1918 marcará para los historiadores del futuro el momento en donde el nuevo mundo comenzó a alumbrar el viejo mundo, ellos recibió, y este es el sentido, claro e indestructible de la historia, y nosotros tenemos la obligación de recorrer protagónicamente, y de posibilitar que la mayor parte de Argentinos lo hagan.

Muchas Gracias.